martes, 29 de marzo de 2011

Viajes espaciavles

La idea de viajar fuera de nuestro planeta se remonta a la antiguedad: ya en tiempos romanos el filósofo griego Plutarco relataba en De Facie in Orbe Lunae la leyenda de un pueblo que conocía un camino hacia la Luna, y también Luciano de Samosata escribió Historia verdadera; un relato sobre un viaje a la Luna con selenitas incluidos, aunque advirtiendo al lector de que todo era fantasía. El predominio posterior de la filosofía cristiana, que negaba la posibilidad de otros mundos, produjo el abandono de estas ideas durante los siguientes 14 siglos, hasta la revolución astronómica iniciada en el siglo XVI con Copérnico y continuada después por Kepler y Galileo, y la invención del telescopio. En 1634 fue publicada póstumamente la que está considerada como una de las primeras obras de ciencia ficción: Somnium; una narración sobre un viaje a la Luna escrita por el astrónomo Johannes Kepler. En su relato, Kepler no alcanza a imaginar cómo podría llegar a realizarse tal viaje, y ante la imposibilidad teórica de justificarlo, imagina la travesía por obra de los espíritus. La imaginación humana estaba pues restringida todavía por la capacidad tecnológica, y tendrían que transcurrir todavía dos siglos más hasta que el novelista Francés Julio Verne idease ese viaje mediante un gigantesco cañón, en su famosa novela De la Tierra a la Luna, de 1865.

Japon

Prosiguen los intentos para refrigerar los reactores afectados en Fukushima
El gobierno recuerda a los ciudadanos que no salgan de sus casas .
| El ejército se desplaza a la central para refrigerar por aire y por tierra los reactores y evitar una explosión .
| Los 50 trabajadores de la central participan en las tareas.
| Falla el sistema informático para medir la radiación.
| La máxima prioridad son los reactores 3 y 2, cuyas estructuras de contención podrían estar afectadas.

Becquer

(Gustavo Adolfo Domínguez Bastida; Sevilla, 1836-Madrid, 1870) Poeta español. Hijo y hermano de pintores, quedó huérfano a los diez años y vivió su infancia y su adolescencia en Sevilla, donde estudió humanidades y pintura.

En 1854 se trasladó a Madrid, con la intención de hacer carrera literaria. Sin embargo, el éxito no le sonrió; su ambicioso proyecto de escribir una Historia de los templos de España fue un fracaso, y sólo consiguió publicar un tomo, años más tarde. Para poder vivir hubo de dedicarse al periodismo y hacer adaptaciones de obras de teatro extranjero, principalmente del francés, en colaboración con su amigo Luis García Luna, adoptando ambos el seudónimo de «Adolfo García».

Durante una estancia en Sevilla en 1858, estuvo nueve meses en cama a causa de una enfermedad; probablemente se trataba de tuberculosis, aunque algunos biográfos se decantan por la sífilis. Durante la convalecencia, en la que fue cuidado por su hermano Valeriano, publicó su primera leyenda, El caudillo de las manos rojas, y conoció a Julia Espín, según ciertos críticos la musa de algunas de sus Rimas, aunque durante mucho tiempo se creyó erróneamente que se trataba de Elisa Guillén, con quien el poeta habría mantenido relaciones hasta que ella lo abandonó en 1860, y que habría inspirado las composiciones más amargas del poeta.


Maese Pérez



La acción tiene lugar en Sevilla, en el convento de Santa Inés. El protagonista es el organista Maese Pérez, era ciego pero esto no era un obstáculo para tocar el órgano, el cual tocaba maravillosamente. No tenía apenas amigos y su única familia era su hija. A la gente le encantaba ir a escucharlo tocar pues tocaba una música muy celestial. Lo hacía tan bien que el Arzobispo de Sevilla le propuso que fuera a la catedral a tocar, en la misa de gallo. Maese Pérez se puso muy enfermo y una Nochebuena viendo que su muerte estaba cercana y temiendo el fin, quiso que lo llevaran a su iglesia para poder tocar por última vez y descansar en paz, y eso es lo que desgraciadamente sucedió.



El Arzobispo nombró un sustituto para que tocara en su lugar, que tocaba en San Román y San Bartolomé, que era una persona muy envidiosa. Al igual que con Maese Pérez le pidió que fuese a tocar a la catedral el día de Nochebuena y al año siguiente así lo hizo, pero no tocaba muy bien y era incomparable con la maestría del ciego. Aquel mismo día para sorpresa de todos sonaba una melodía muy bonita en el convento donde tocaba el anciano, pero nadie estaba sentado en órgano tocando el instrumento. Era el espíritu del pobre Maese Pérez el que tocaba aquel día. Ese milagro no se volvió a repetir debido a que destruyeron el órgano.

Poesías

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas ..., ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
ésas ..., ¡no volverán!






Como se arranca el hierro de una herida
su amor de las entrañas me arranqué,
aunque sentí al hacerlo que la vida
me arrancaba con él!

Del altar que le alcé en el alma mía
la Voluntad su imagen arrojó,
y la luz de la fe que en ella ardía
ante el ara desierta se apagó.

Aún turbando en la noche el firme empeño
vive en la idea la visión tenaz...
¡Cuándo podré dormir con ese sueño
en que acaba el soñar!



Poemas

¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable

Al brillar un relámpago nacemos

Al ver mis horas de fiebre

Alguna vez la encuentro por el mundo

Antes que tú me moriré; escondido

Asomaba a sus ojos una lágrima

Besa el aura que gime blandamente

Cendal flotante de leve bruma

Cerraron sus ojos

Como en un libro abierto

Como enjambre de abejas irritadas

Como guarda el avaro su tesoro

Como la brisa que la sangre orea

Como se arranca el hierro de una herida

¿Cómo vive esa rosa que has prendido

Cruza callada, y son sus movimientos

Cuando en la noche te envuelven

Cuando entre la sombra oscura,

Cuando me lo contaron sentí el frío

Cuando miro el azul horizonte

Cuando sobre el pecho inclinas

Cuando volvemos las fugaces horas

¡Cuántas veces, al pie de las musgosas

¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero

De lo poco de vida que me resta

Dejé la luz a un lado, y en el borde

Del salón en el ángulo oscuro

Despierta, tiemblo al mirarte

Dices que tienes corazón, y sólo

Dos rojas lenguas de fuego

En la clave del arco ruinoso

En la imponente nave

Entre el discorde estruendo de la orgía

Es cuestión de palabras y, no obstante

Espíritu sin nombre,

Este armazón de huesos y pellejos

Fatigada del baile,

Fingiendo realidades

Hoy como ayer, mañana como hoy,

Hoy la tierra y los cielos me sonríen

La gota de rocío que en el cáliz

Las ondas tienen vaga armonía

Las ropas desceñidas

Llegó la noche y no encontré un asilo

Lo que el salvaje que con torpe mano

Los invisibles átomos del aire

Los suspiros son aire y van al aire

Me ha herido recatándose en las sombras

Mi vida es un erial

No digáis que, agotado su tesoro

No dormía: vagaba en ese limbo

¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día

No sé lo que he soñado

Nuestra pasión fue un trágico sainete

Olas gigantes que os rompéis bramando

Pasaba arrolladora en su hermosura

Por una mirada, un mundo

Porque son, niña, tus ojos

Primero es un albor trémulo y vago

—¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas

¡Qué hermoso es ver el día

¿Quieres que de ese néctar delicioso

Los almendros

Puede alcanzar de 3 a 5 m de altura. De tallo liso, verde y a veces amarillo cuando es joven, pasa a ser agrietado, escamoso, cremoso y grisáceo cuando es adulto. Hojas simples, lanceoladas, largas, estrechas y puntiagudas, de 7,5 a 12,5 cm de longitud y color verde intenso, con bordes dentados o festoneados. La flor solitaria o en grupos de 2 ó 4, es pentámera con cinco sépalos, cinco pétalos con colores variables entre blanco y rosado dependiendo de las especies de unos 3 a 5 cm de diámetro. Los frutos de unos 3 a 6 cm de longitud en drupa con exocarpio y mesocarpio correosos y endocarpio duro, oblongos, elipsoidales, con carne seca, tomentosos, de color verde, dehiscentes. Tarda de 5 a 6 meses en madurar desde que cuaja.

Frutal de zonas cálidas, tolera poco el frío. La mayoría de los almendros se cultivan en secano, sobre suelos sueltos y arenosos. La semilla posee dos tegumentos envolventes, la testa y el tegmen.

Se multiplica normalmente por injerto sobre patrones de algunas variedades de almendro (Garrigues) o sobre híbridos de melocotonero × almendro (GF677 y otros), el uso como patrón del almendro amargo ha caído en desuso, aunque fue utilizado muchísimo durante muchos años por ser más resistente a la sequía y a los suelos calizos.

La gran mayoría de las variedades cultivadas hoy en día son autofértiles, el polen de una variedad puede polinizarse a sí misma. Por ello, ya no se hace necesaria la presencia de dos variedades distintas en las explotaciones.

Andersen

(Odense, Dinamarca, 1805 - Copenhague, 1875) Poeta y escritor danés. El más célebre de los escritores románticos daneses fue hombre de origen humilde y formación esencialmente autodidacta, en quien influyeron poderosamente las lecturas de Goethe, Schiller y E.T.A. Hoffmann.

Hijo de un zapatero de Odense, su padre murió cuando él contaba sólo once años, por lo que no pudo completar sus estudios. En 1819, a los catorce años, Hans Christian Andersen viajó a Copenhague en pos del sueño de triunfar como dramaturgo. La crisis que vivía el reino a raíz de las duras condiciones del tratado de paz de Kiel y su escasa formación intelectual obstaculizaron seriamente su propósito.

Maria Zambrano

Maria Zambrano
(María Zambrano Rodríguez; Vélez Málaga, 1907 - Madrid, 1991) Ensayista y filósofa española. Discípula de J. Ortega y Gasset, Zubiri y Manuel García Morente, fue una de las figuras capitales del pensamiento español del siglo XX.
Profesora en la Universidad Complutense de Madrid, se exilió al término de la Guerra Civil y ejerció su magisterio en universidades de Cuba, México y Puerto Rico. Tras residir en Francia y Suiza, regresó a España en 1984. Fue galardonada con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (1981), y el Cervantes (1988).
Su pensamiento, vinculado a las corrientes vitalistas del siglo XX, giró en torno a la búsqueda de principios morales y formas de conducta que fueran aplicables a los problemas cotidianos. Su preocupación mística, la forma de abordar los conflictos éticos, y el estudio de la interrelación entre realidad y verdad, reclamaban la necesidad de un profundo diálogo entre el ser y su entorno.
Su pensamiento, vinculado a las corrientes vitalistas del siglo XX, giró en torno a la búsqueda de principios morales y formas de conducta que fueran aplicables a los problemas cotidianos. Su preocupación mística, la forma de abordar los conflictos éticos, y el estudio de la interrelación entre realidad y verdad, reclamaban la necesidad de un profundo diálogo entre el ser y su entorno.
En su amplísima producción destacan: Filosofía y poesía (1939), La confesión, género literario y método (1943), El pensamiento vivo de Séneca (1944), La agonía de Europa (1945), Hacia un saber sobre el alma (1950), El hombre y lo divino (1955), España, sueño y verdad (1965), El sueño creador (1965), La tumba de Antígona (1967), El nacimiento. Dos escritos autobiográficos (1981), De la Aurora (1986), Senderos (1986), Delirio y destino (1988), y Los sueños y el tiempo (1992), entre otros.

Maria Zambrano

Maria Zambrano
(María Zambrano Rodríguez; Vélez Málaga, 1907 - Madrid, 1991) Ensayista y filósofa española. Discípula de J. Ortega y Gasset, Zubiri y Manuel García Morente, fue una de las figuras capitales del pensamiento español del siglo XX.
Profesora en la Universidad Complutense de Madrid, se exilió al término de la Guerra Civil y ejerció su magisterio en universidades de Cuba, México y Puerto Rico. Tras residir en Francia y Suiza, regresó a España en 1984. Fue galardonada con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (1981), y el Cervantes (1988).
Su pensamiento, vinculado a las corrientes vitalistas del siglo XX, giró en torno a la búsqueda de principios morales y formas de conducta que fueran aplicables a los problemas cotidianos. Su preocupación mística, la forma de abordar los conflictos éticos, y el estudio de la interrelación entre realidad y verdad, reclamaban la necesidad de un profundo diálogo entre el ser y su entorno.
Su pensamiento, vinculado a las corrientes vitalistas del siglo XX, giró en torno a la búsqueda de principios morales y formas de conducta que fueran aplicables a los problemas cotidianos. Su preocupación mística, la forma de abordar los conflictos éticos, y el estudio de la interrelación entre realidad y verdad, reclamaban la necesidad de un profundo diálogo entre el ser y su entorno.
En su amplísima producción destacan: Filosofía y poesía (1939), La confesión, género literario y método (1943), El pensamiento vivo de Séneca (1944), La agonía de Europa (1945), Hacia un saber sobre el alma (1950), El hombre y lo divino (1955), España, sueño y verdad (1965), El sueño creador (1965), La tumba de Antígona (1967), El nacimiento. Dos escritos autobiográficos (1981), De la Aurora (1986), Senderos (1986), Delirio y destino (1988), y Los sueños y el tiempo (1992), entre otros.